«La energía fundamental se divide en dos componentes distintos: una energía tangencial, que hace al elemento solidario de todos los elementos del mismo orden que él en el Universo, y una energía radial, que le atrae, en la dirección de un estado cada vez más complejo y más centrado, hacia adelante.»
— Pierre Teilhard de Chardin, El fenómeno humano (1955).
Pierre Teilhard de Chardin propone aquí una idea tan original como fascinante.
Imagina que toda la energía del Universo actúa de dos maneras al mismo tiempo.
La primera, que él llama energía tangencial, nos conecta con todo aquello que nos rodea. Es la fuerza que crea relaciones, mantiene unidos los sistemas y hace posible que el Universo funcione como una inmensa red.
La segunda es la energía radial. No solo une: impulsa. Empuja la evolución hacia formas cada vez más complejas, organizadas y conscientes.
Pensemos en una ciudad.
Las calles, los puentes y las redes de comunicación permiten que todas las personas permanezcan conectadas. Sin esa trama común, la ciudad dejaría de funcionar.
Pero una ciudad no solo necesita conexiones. También necesita personas que estudien, creen, descubran, construyan y hagan avanzar a toda la comunidad.
Algo parecido sugiere Teilhard para el Universo.
Una energía mantiene todo unido.
La otra invita a cada realidad a desplegar su máximo potencial.
Quizás evolucionar no sea solamente cambiar con el tiempo.
Quizás sea avanzar hacia una mayor unidad… sin dejar de crecer en complejidad y conciencia.
📖 El fenómeno humano — Pierre Teilhard de Chardin
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